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Testimonio1

 

Mi amigo el cual lo llamaré Alex (para proteger su identidad), estando encargado de la administración y atención de un almacén donde aparte de atender los clientes, se realizaban trabajos pesados; un día cualquiera por cosas del destino debió mover un artículo de 50kls, pero para su mala fortuna resbaló y en ese instante se le presenta un fuerte dolor en la columna, quedando tirado en el piso sin poder ponerse de pie, fue llevado al centro médico donde le diagnosticaron hernia de columna con dos discos aplastados, el cual le hacía notar a la altura de la cadera un bulto que al tacto le causaba fuerte dolor.

Desde ese momento inicio el suplicio de vida, fue retirado del trabajo porque ya no servía para lo que fue contratado, su esposa debía ayudarlo a incorporarse de la cama porque no era capaz, si se sentaba al poco tiempo tenía que pararse y caminar y así descansar del dolor, teniendo que pedir ayuda a quien estuviese cerca para que lo pusiera en pie.

Estando sin trabajo y no teniendo otra oportunidad de sustento para él y su familia, decidió subirse a una motocicleta para trabajar como mototaxista, consciente de que eso le haría más daño.

Se acercaba el tiempo de iniciar la novena a Jesús Cautivo y lo invito a ser parte de los caballeros de JC (grupo custodio de la imagen de JC en la parroquia).  él aceptó y participamos activamente en la novena y en las fiestas patronales.

Por tradición desde que existen los caballeros de JC, el día de la procesión (domingo) todos asistimos con vestido de paño color negro y corbata color rojo.

El día de la procesión con la manifestación divina, alex me llama para decirme que logró buscar prestado un vestido de paño color azul, pero que no asistiría porque no se vería bien allí, a lo cual le respondo que no importaba, que se acercara que ya le tenía guardada la corbata.

En las horas de la tarde de ese segundo domingo de julio y ya estando en la parroquia, fuimos convocados los caballeros a reunión para recibir indicaciones del párroco… y no veo a mi amigo, salgo a la puerta a buscarlo, pero no lo encuentro… esto me lleva a concluir que él no nos acompañaría y decido entregarle la corbata a un caballero que no la portaba.

Al final de la reunión salgo a la calle de nuevo y encuentro a mi amigo con vestido de paño azul, y le digo:

-          ¡Mi hermano que te pasó!

-          así estás bien, vamos para adentro.

Entramos y en el camino en una mesa encuentro una corbata, la tomo y se la entrego para que se la coloque, y hasta ahí todo va muy bien.

Durante la procesión yo iba cargando en la parte trasera del anda; en un sitio específico del recorrido le pregunto:

-          ¿Querés cargarlo?

-          Se siente pesado.

 A lo cual me responde que no porque le da miedo con el problema de la columna. Así continué cargado junto con los demás compañeros, hasta que él mismo me voltea a mirar y me dice:

-          Déjame cargarlo un tramo

-          ¡pero no te alejés de mi por si pasa algo!

Inmediatamente le cedo mi puesto e inicia su caminar cargando en hombros el anda donde se lleva la bendita imagen.

Después de haber recorrido aproximadamente 300 mts se hizo relevo de cargueros y mi amigo entregó su puesto y continuó caminando al lado, yo ya no estaba cerca de él talvez porque vi que no necesitaba ayuda.

Se termina la procesión, se retira del anda la imagen de JC, se coloca en el altar donde siempre ha permanecido y cada uno de nosotros nos despedimos llenos de alegría y satisfacción de lo que acabamos de vivir.

Estando al siguiente día en mi trabajo, llega Alex corriendo y de manera sorpresiva irrumpe gritando y lleno de alegría.

-          ¡Mirá mi hermano ya no tengo la hernia, tocá ya no tengo el bulto que se me notaba en la columna!

-          ! Jesús Cautivo me curó ¡

-          Se dió cuenta fue mi esposa cuando me preguntó:

-          ¿Quién te ayudó a parar de la cama?

A esa pregunta dice él que su reacción fue tocarse de inmediato la columna y notar que el milagro había sido patente.

Yo emocionado también y grifo de lo acontecido le pregunté si se había dado cuenta del momento del milagro y su respuesta fue abrumadora.

-          No lo había pensado, pero ahora que lo preguntas, debió ser mi hermano en San Francisco (parque de Ocaña por donde pasó la procesión en su recorrido de ese domingo).

-           Allí -me dijo- estaba bastante cansado y sentía calor, y sentía un nudo en la garganta, y ganas de salir corriendo, y ganas de llorar, pero… ¡no podía!, no podía y todo eso se mezclaba en un desespero, yo te miraba para hacerte señas que sostuvieras el anda para retirarme, y vos no mirabas y no me escuchabas cuando te llamaba. Sin más miré al cielo, miré a Jesús cautivo y recostando la cabeza en el travesaño del anda me dejé llevar por el vaivén del paso hasta llegar al punto donde cambiaríamos de cargadores.

De ahi todo siguió normal llegamos a la parroquia nos despedimos, yo me fui para mi casa con mi hija y mi esposa y no me volví a acordar del problema, hasta la mañana siguiente que me levanté de la cama y caminé a la cocina donde encontré a mi esposa preparando el desayuno.

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