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NOVENA NUEVA

 

NOVENA EN HONOR
A JESÚS CAUTIVO

 

PARROQUIA SANTUARIO JESÚS CAUTIVO

DIÓCESIS DE OCAÑA

 

 ORACIÓN PREPARATORIA

  Poderoso Señor ¡Que con solo tu voz sacaste de la nada los cielos y la tierra! Tú que gobiernas con benignidad y justicia  el universo, a Ti acudimos en nuestras necesidades porque Tú eres el único que puede salvarnos de los peligros y tentaciones en que continuamente nos vemos expuestos a caer en este valle de miserias y tribulaciones.

 Tú eres severo pero misericordioso, que decreta la suerte del hombre y de los pueblos,   míranos con ojos de piedad; no desoigas los lamentos de los pobres pecadores que contritos y humillados se postran ante Ti, pidiendo compasión por sus extravíos y el olvido eterno de sus delitos.

 Líbranos Señor Omnipotente, de todas las calamidades que nos afligen, de los castigos a los que se muestran rebeldes a tus leyes, y especialmente de los sacudimientos de la tierra.

 Tú que mandas en toda la naturaleza, puedes concedernos esta gracia por la intercesión de la Santísima Virgen de los Dolores y Madre del Amor Hermoso, a quién acudimos en nuestra desventura, pidiéndole su auxilio y saludándola con las palabras del Arcángel Gabriel. Alégrate María… etc.

 

 ACTO DE HUMILDAD

 Inmenso Dios, siervos tuyos, acudimos a Ti, confesando nuestra debilidad y nuestra flaqueza, y suplicándote encarecidamente, ya que eres nuestro dueño, seas también nuestro libertador. 

 Muy grandes son, Señor, nuestros pecados, muchas son nuestras miserias; pero Tú eres también todo misericordioso, y tu atributo más bello y admirable es la piedad.

 Tú, con tu gran poder harías desaparecer la naturaleza, pero eres así mismo compasivo y bondadoso, y tu brazo jamás se levantaría contra los infelices pecadores, que te entregan arrepentidos y humillados sus corazones y confiesan por doquier que Tú sólo eres grande, justo y misericordioso.

 Nosotros esclavos tuyos nos postramos a tus pies sin aquella arrogancia, que en un tiempo ostentamos en el mundo, sin aquella presunción que nos inspiraba el enemigo de nuestras almas, sino con la humildad de unos siervos sumisos y obedientes, y con las lágrimas sublimes del dolor y contrición.

 Dígnate pues, oír benévolo la voz de nuestro sentimiento y concédenos las gracias que solicitamos. 

 

 GOZOS A JESÚS CAUTIVO

Coro

Pues eres bueno, aunque severo,
castigando al pecador,
para este Pueblo contrito
misericordia, Señor.
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Confiados pues te pedimos,
con penetrantes gritos;
no mires nuestros delitos
Señor de Suma clemencia
que hoy purgamos la conciencia
abjurando nuestro error.
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Coro
___________________________________________
Llorosos te suplicamos
por tu poder infinito
cesen ya de tu justicia
los rayos de tus enojos
que ante tus plantas de hinojos
alzamos nuestro clamor
___________________________________________
Coro
___________________________________________ 

Mira Oh Dios, nuestra agonía
no desoigas este grito,
de los fieros terremotos,
Y de cualquier desgracia
libra a los pueblos que en gracia
hoy están por tu dolor
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Coro
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Y olvidando sus deslices
claman al cielo bendito
oye Señor nuestras voces
pues son la expresión sincera
de la fe más verdadera
que nos presta tu calor

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Coro
___________________________________________
El hombre Oh Dios se horroriza
creyéndose ya maldito;
a tu poder soberano
sin ninguna desconfianza
le pide esperanza
y el consuelo de tu amor
___________________________________________
Coro
___________________________________________
Piedad para los que claman
pues eres bueno, aunque severo,
castigando al pecador,
para este Pueblo contrito
misericordia, Señor.

 

CONSIDERACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

 PRIMER DÍA

                         ¡Oh Rey Supremo! Que solo por redimir a los hombres, aceptaste el gravísimo peso de la Cruz y sufriste los insultos de tus enemigos, haz que no nos pese cargar la Cruz de la mortificación y tampoco nos duela observar las reglas de la penitencia. Amén.

 SEGUNDO DÍA

                     ¡Oh Amantísimo Señor! Que fatigado con la Cruz caíste en tierra, sin embargo de tu fortaleza: aunque conociendo la gravedad de nuestras culpas, las confesamos en tu divina clemencia, para merecer el perdón que anhelamos y por el cual hace tanto tiempo que suspiramos. Amén.

 TERCER DÍA

                     ¡Oh Soberano Dios! Por el dolor que padeciste cuando caminando con la Cruz a cuestas, encontraste a tu Santísima Madre, traspasada de amargura, haz que llorando nuestras faltas como Ella lloró, al verte en aquel lastimoso estado, despreciemos las vanidades y erros de este mundo engañoso y obedezcamos en todo tus santos mandamientos. Amén.

 CUARTO DÍA

                     ¡Oh Clementísimo Señor! Que por amarnos tanto, cargaste con la Cruz que te ayudó a llevar el Cirineo, haz que tengamos la fortaleza necesaria de adjurar nuestros errores; regálanos tu gracia para hacer esa abnegación con espíritu de fervor y religión. Amén.

 QUINTO DÍA

                    ¡Oh Hermosísimo Señor! Por la piedad con que aquella santa mujer, llamada Verónica, limpió tu rostro afeado con el sudor, el polvo y las salivas que habías recibido; haz que se estampe en nuestras almas tu Imagen Santísima, así como se estampó en el lienzo con que aquella piadosa mujer te limpió. Amén.

 SEXTO DÍA

                     ¡Oh Santísimo Señor! Por tu segunda caída, en la puerta judiciaria, agobiado con el enorme peso de la Cruz; haz que nuestro entendimiento sea iluminado, para que conozcamos el espantoso cúmulo de delitos y juremos odiarlos eternamente. Amén

 SÉPTIMO DÍA

                         ¡Oh Divino Maestro! Por el llanto de aquellas piadosas mujeres de Jerusalén; haz que con lágrimas de una verdadera contrición, lloremos nuestros pecados y purifiquemos nuestras almas. Amén.

 OCTAVO DÍA

                     ¡Oh Benignísimo Jesús! Que por nosotros sufriste al caer en tierra por tercera vez, sin poderte levantar por Ti mismo, haz que tengamos la suficiente voluntad para tolerar las injusticias de nuestros enemigos y perdonarlas, así como Tú lo hiciste, con los que tanto te ofendieron. Amén.

 NOVENO DÍA

                         ¡Oh Piadosísimo Señor! Por el agudo dolor que traspasó el corazón de María, cuando oyó el primer golpe del martillo al clavarte de pies y manos en la Cruz, que has abrazado por tu infinito amor y considerando tus padecimientos vivamos siempre crucificados en palma del martirio y alabarte en el cielo eternamente. Amén. 

 

 ORACIÓN FINAL

 

 ¡Omnipotente y soberano Dios! Un pueblo entero que conoce sus faltas y abjura sus errores, se prosterna a tus plantas y te pide compasión.

 Con nuestras oraciones y con una penitencia que nos lave de la odiosa mancha del pecado, detendremos tu indignación.

 Procuraremos hacernos dignos de estar siempre junto a Ti, allá en la Patria de los Bienaventurados, donde se manifiesta con todo su esplendor y grandeza, tu eterno poder, y donde sólo se escuchan himnos de alabanza que entonan los ángeles a tu majestad.

 Líbranos Señor de todas las calamidades. Nosotros te ofrecemos, enmendarnos, confesar nuestras faltas y llevar una vida que sea toda virtud y santidad.

 Tú que eres, el Redentor de los hombres, el Dios de las misericordias, duélete de nosotros, escucha los clamores de nosotros pobres hijos, y ten piedad de este Pueblo, que te ha de adorar eternamente. 

Amén.

 

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